[Reseña] «El Fenómeno Chávez», de Steve Ellner

“El fenómeno Chávez” de Steve Ellner es un aporte de gran valor a la historiografía e historia reciente de Venezuela. La causa de ello es la necesidad apremiante -a la cual responde el autor- de un libro que tratase el periodo chavista en forma crítica, con seriedad, desde el interior mismo de la disciplina académica, y con una perspectiva popular de izquierda, sin caer en las simplificaciones propias a la oposición política del mencionado proceso.

En la misma dirección, su título, más que inscribir al libro en la corriente del personalismo político y de una historia de “grandes hombres”, alude a la existencia del chavismo en tanto fenómeno de masas que “rescata” -bajo la figura aglutinadora del líder- a diversas demandas y sectores sociales relegados de la historia venezolana, en una alianza multiclasista e ideológicamente heterogénea con vías de acción diferenciadas. Esta perspectiva será la que llevará al autor a inscribirse a sí mismo en una corriente revisionista, popular y “desde abajo”.

 El texto en sí cuenta con dos ediciones, cubriendo la segunda los sucesos ocurridos hasta el 2013, año del fallecimiento de Chávez. Lo compone un prefacio, nueve capítulos no numerados y una conclusión, habiendo sido el prefacio y el capítulo final añadidos en la última tirada. Cabe considerarse que su escritura fue concebida bajo el auspicio del gobierno venezolano a través del CNH (Centro Nacional de Historia) y de la fundación CELARG (Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos); sin embargo y como veremos, el autor no escatimará en críticas hacia los errores del proyecto chavista, ni omitirá las dificultades y obstáculos que se ciernen en el horizonte frente a la desaparición del que fuera su líder.

Adentrándonos en el texto podemos ver que en sus dos primeros capítulos Ellner pondrá en entredicho a la historiografía tradicional, buscando exponerla como un nicho de interpretaciones políticamente motivadas que simplificaron y distorsionaron la historia. Esto lo hará cuestionando las proposiciones clave del marco teórico de la “tesis del excepcionalismo venezolano”, la cual sostiene la ausencia de conflictos de clase y raciales característicos de otros países latinoamericanos, restando importancia a las demandas económico-sociales del siglo XIX y XX. Esta perspectiva histórica parcializada, dirá Ellner, está profundamente influída por la conveniencia de los partidos políticos establecidos en la administración desde 1958 (AD y COPEI), quienes, como el gobierno estadounidense, buscaban reivindicar un accionar moderado y armonicista que no alterase el equilibrio de poder, así como negar los logros de las administraciones anteriores. Para el autor las demandas, los sectores y conflictos no visibilizados por esta historiografía irrumpirán en la escena política con el chavismo, quien a su vez reinterpretaría la historia al considerar que la democracia posterior a 1958 había traicionado los intereses nacionales e ignorado a los pobres.

El surgimiento del chavismo no fue automático, es por ello que para explicar la génesis del proceso revolucionario Ellner traza en los siguientes capítulos explicaciones de largo plazo, estableciendo un recorrido por sobre los gobiernos que presidieron el país, evaluando su mayor o menor adhesión a un nacionalismo culturalmente muy instalado. De la misma forma, llamará la atención sobre los desencuentros de una izquierda que, pasando de la vía electoral a la lucha armada y viceversa, fue proscripta numerosas veces y se vió incapaz de presentar una alternativa al bipartidismo imperante hasta que no ocurrió una crisis de representatividad política.

La misma se dará, no casualmente, luego del segundo mandato de dos expresidentes que ascendieron al poder con un discurso antineoliberal (Pérez y Caldera), y que, sin embargo, terminaron impulsando una batería de medidas de signo opuesto, acabando por dilapidar la fe que tenía el pueblo venezolano en los partidos tradicionales, e inclinándolo en las elecciones de 1998 a favor de candidatos ajenos al sistema político.  En contexto, el discurso crítico de Chávez hacia los orígenes mismos del sistema democrático lo perfiló como un candidato extraño a las reglas del juego político, que de resultar victorioso trabajaría desde adentro con el fin de cambiarlo.

La victoria de Chávez significaría la recuperación de la tradición política nacionalista de gobiernos proteccionistas y el inicio de un proceso de radicalización constante que integraría a sectores antaño relegados. Al referirse al periodo político que inauguró, Ellner, diferenciará cuatro etapas, añadiendo una quinta en el último capítulo de la segunda edición. La primera será una etapa caracterizada por políticas económicas moderadas en la que se impulsará la reforma constitucional (1999-2000), en la segunda se promoverá la legislación antineoliberal intentando reparar el daño ocurrido en los 90’s (2001-2004), en la tercera (2005-2006) surgirá el perfil de un nuevo modelo económico que redefinirá la propiedad privada e impulsará diversas iniciativas socialistas tanto desde el estado nacional como desde la  población organizada; la cuarta (2007-2008) estará marcada por la nacionalización de la industria básica, y la quinta (2009-2012) por la expropiación de un gran número de compañías y la competencia del sector productivo estatal con el privado.

 A lo largo de estos periodos, la composición interna del chavismo y sus alianzas variaran, por lo que Ellner estudiará la diferenciación de sus vertientes desde diferentes perspectivas. En principio, distinguirá por un lado a los miembros que pertenecen y se identifican con alguno de los partidos gobernantes y que defienden las estructuras verticales de poder, y por otro, a las bases sociales independientes, que son proclives a estructuras de poder horizontales e iniciativas “desde abajo”. En segundo lugar, también distinguirá a los sectores chavistas por su clase social de pertenencia, asociando la misma a ciertas tradiciones socialistas y proyectos políticos: caracterizará así a la clase obrera organizada como dentro del marxismo-leninismo, a los sectores medios de la población como desarrollistas, estatistas e industrializantes, y a los nuevos sectores económico-sociales anteriormente no incorporados como a una base con valores revolucionarios, solidaridad de clase y tendientes a un desarrollo “ horizontal y desde abajo”. Lejos de la reproducir la visión difundida por la oposición, Ellner trasluce así los intereses sociales de los actores en juego, sus estructuras organizativas al interior del chavismo y las tensiones que implican con el resto del movimiento.

El análisis puntual que hace Ellner del chavismo es interesante porque llega a épocas recientes y es inmersivo. El libro resulta interesante y su prosa no es enrevesada, lo que hace que -si bien trata sobre un asunto complejo- sea un texto accesible para un público más amplio, cumpliendo con la voluntad académica y política del autor. El examen que hace en paralelo de la historiografía venezolana tradicional construye una narrativa propia y convincente, que lo abstrae de esa corriente. Quizás sí queda sin tratar el caso venezolano en el contexto global y por fuera de sus vínculos como país petrolero, así como las condiciones objetivas económicas y de vida en el país a nivel estadístico, realizando un análisis de las mismas que informe al lector por una vía alternativa a los discursos mediáticos.

El pantallazo final que nos deja el texto es el de un gobierno que se ve en dificultades ante la ausencia de Chávez. El mismo se halla fuertemente burocratizado y demandado por todas partes: por un lado, se encuentra la estructura política heredada anterior al chavismo, y por otro, aquella que el mismo generó posteriormente; la primera es vertical, la segunda, horizontal; padeciendo el fuerte gasto que requiere la convivencia de ambas, el modelo se ve atrapado en una coyuntura en la que carece de los mecanismos de regulación necesarios para hacer el pasaje total a un nuevo sistema económico. En caso de retroceder y tratar de mantener su control central, el gobierno hace peligrar su capacidad de convocatoria y la estabilidad de la alianza de clases. Son estas contradicciones internas las que llevan al proceso chavista a enfrentarse en el medio de una coyuntura crítica a la malversación de fondos por parte de cooperativas y organizaciones sociales, o a ser saboteado desde su interior mismo por una élite beneficiaria del nuevo orden.

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