La Semana de Mayo: Causas, Consecuencias y Debates

 

Mucho se habla históricamente de la semana de Mayo: son numerosas las reconstrucciones que se hacen de la misma, y estamos acostumbrados en la vida escolar a reproducirla mediante actos o escuchar hablar de ella. ¿Sin embargo, que significado tuvo? ¿Cuál fue su génesis y cuales sus causas clave? ¿Qué consecuencias trajo, cuáles fueron sus motivaciones reales? En esta entrada trataremos de dar brevemente con algunas de las respuestas a estos interrogantes.

 

Las reformas Borbónicas

Cómo bien se trató en otra entrada, las reformas borbónicas significaron para las colonias americanas un cambio enorme en lo administrativo. Debemos entender que antes de la constitución del virreinato del Río de la Plata -en 1776-, y antes del reforzamiento del control administrativo y fiscal por parte de la metrópolis, las entidades políticas de la america española constituían “reinos” relativamente autónomos, que pasaron a volverse enteramente dependientes de las decisiones tomadas en España. Esto significó para las colonias un evidenciamiento de su carácter como tales y una profundización del vínculo desigual con Europa.

Por otro lado, las reformas integrarían el Sistema de Milicias, el cual armaría a los propios ciudadanos de los reinos americanos para la defensa frente a los invasores y el mantenimiento del orden. Esto daría pie al surgimiento de líderes y dirigentes locales, y posibilitaría que la población tomase riendas sobre los asuntos políticos que la concerniesen.

Los sucesos derivados de las guerras napoleónicas aislarían a las colonias las cuales se verían por sí mismas. De esta manera, deberían resistir económica y militarmente en el contexto de las invasiones inglesas y ligadas al monopolio comercial con España.

 

El impacto de las Guerras Napoleónicas

En 1805 la batalla de Trafalgar enfrentó a Reino Unido contra España y Francia, quienes eran aliados; Gran Bretaña resultó victoriosa. Producto de la destrucción de su flota, España sufrió un enorme deterioro en la comunicación con sus colonias americanas, así como en su capacidad de auxiliarlas. Aprovechándose de ello, y en el contexto de esta guerra anglo-española fue que los ingleses se propusieron la anexión del Virreinato del Río de la Plata en lo que fueron las llamadas Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. Sin embargo, la sorpresiva defensa y reconquista llevada a cabo por tropas regulares, milicias urbanas, y el pueblo en armas frustró sus planes. La defensa efectiva de la ciudad por parte de sus mismos habitantes -sin auxilio español- dio prueba de la capacidad del pueblo rioplatense, lo engrandeció y le hizo ver sus posibilidades, a la vez que despertó un fervor miliciano.

El ejército francés entró en España el 18 de octubre de 1807 en dirección a Portugal, con la intención expresa de invadir este último país y extender así bloqueo comercial que se estaba realizando a Gran Bretaña; Sin embargo, el ejército Napoleónico acabó por asentarse en España, y se extrajo el poder de manos de la monarquía en las abdicaciones de Bayona (5 de Mayo de 1808) en las que renunciaron sucesivamente los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII. Quien gobernaría a partir de entonces y a nombre de Napoleón sería su hermano, José Bonaparte.

 En resistencia a la ocupación napoleónica de España se formó en Sevilla la Junta Suprema Central, la cual acumuló los poderes ejecutivo y legislativo españoles; de ella acatarían la autoridad las colonias hasta su disolución el 29 de enero de 1810. Entonces, se conformaría otro órgano, el Consejo de Regencia de España y las Indias, en Cádiz, último refugio de la Junta Central. Ahora bien, aquí se producirían las diferencias con Buenos Aires: Una porción considerable de las figuras de la ciudad no reconocerían la autoridad del Consejo ya que las colonias no habían sido consultadas en su formación. Este sería el debate que ocuparía al Cabildo Abierto, la legitimidad o no del Consejo, el mantenimiento de la situación y de la autoridad de Cisneros (en su carácter de Virrey) o la formación de una junta de gobierno en su reemplazo. Este último bando se apoyaría en el derecho español, que, regido por el principio de retroversión de la soberanía, establecía el retorno del poder a los pueblos ante la desaparición del monarca legítimo.

 

Cronología de la Semana de Mayo

La semana de Mayo fue producto de la llegada al continente de la noticia de la caída de la Junta Suprema Central. El lunes 14 de Mayo llegaron en un principio los periódicos del mes de Enero que anunciaban este suceso, los cuales el virrey Cisneros -que había sido nombrado por la Junta- ocultaría incautándolos; sin embargo, uno de ellos llegó a manos de Manuel Belgrano y Juan José Castelli, quienes difundieron la noticia.

-El Viernes 18 de Mayo, habiéndose vuelto de público conocimiento los sucesos en España, el virrey Cisneros realizó una proclama en la que se refirió a la delicada situación en la península y afirmó gobernar en nombre del rey Fernando VII. Mientras tanto, algunos criollos se juntaban y decidían solicitar al virrey la realización de un cabildo abierto.

-El Sábado 19 de Mayo, Saavedra y Belgrano se reunieron con el alcalde de primer voto, y Castelli con el sindico procurador del Cabildo, pidiendo apoyo para la gestión del cabildo abierto

-El Domingo 20 de Mayo se le transmitió al virrey la petición, el mismo, viendo que el pueblo no estaba a su favor y que el ejército le abandonaba, permitió que se realizara el cabildo abierto el día 22.

-El Lunes 21 de Mayo se presentaron seiscientos hombres armados en el Cabildo, entre los cuales se encontraban French y Beruti; ellos exigían se convocase a un Cabildo abierto y la destitución de Cisneros, desconfiando que cumpliera su palabra de concederlo. Llevaban un retrato de Fernando VII demostrando su adhesión por el monarca – el cual era el legitimo soberano, no se encontraba en el poder ni haba designado a Cisneros-. Saavedra, líder de los patricios, pudo calmar las aguas asegurando que se contaba con su apoyo militar, y que el Cabildo abierto se realizaría. Ese mismo día se repartieron cuatrocientas cincuenta invitaciones entre los principales vecinos y autoridades.

-El Martes 22 de Mayo se realizó el Cabildo Abierto; al mismo se presentaron doscientos cincuenta de los cuatrocientos cincuenta invitados; French y Beruti, al mando de seiscientos hombres armados, aseguraron la plaza para que solo ingresaran criollos. El debate en el cabildo duró desde la mañana hasta la medianoche y expusieron ambos bandos; quienes consideraban legitima la autoridad del virrey y consideraban debía mantenerse pese a la caída de la Junta Suprema Central, y aquellos que creían que debía conformarse una Junta de Gobierno en su reemplazo. Luego de los discursos se procedió a la votación, y se decidió por amplia mayoría la destitución del virrey.

-El Miércoles 23 de Mayo, avisos a lo largo y ancho de la ciudad informaban de la creación de la Junta y convocaban a diputados por las provincias

-El Jueves 24 de Mayo se conformó la nueva Junta, pero la misma respondía a una de las fórmulas derrotadas en la votación, y mantenía en el poder al virrey con algunos asociados o adjuntos. Cuando fue dado esto a conocer el pueblo y las milicias se agitaron y coparon la plaza. Los dirigentes civiles y oficiales de los cuerpos se reunieron, decidieron convocar nuevamente al pueblo y que Cisneros no podía figurar en la fórmula. Una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se dirigió entonces a la casa del virrey, le informó de la situación y demandó su renuncia; Cisneros dimitió de forma verbal.

-El Viernes 25 por la mañana, una gran multitud se reunió en la plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo, reclamando la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia del virrey y la conformación de otra junta de gobierno. El Cabildo se reunió y reclamó se reprimiese la manifestación popular, pero los comandantes no obedecieron las órdenes recibidas. Cisneros acabó por presentar su renuncia formalmente, pero la multitud afuera exigía la formación de una nueva junta; se presentó un escrito por French y Beruti respaldado por un gran numero de firmas que establecía la composición de la Primera Junta. La misma obedecería el reglamento propuesto por la Junta del 24. Ante la impaciencia y la amenaza de violencia por parte de la multitud, que se estaba empezando a disgregar fuera del cabildo y debajo de la llovizna, el petitorio fue leído en voz alta, y ratificado por los asistentes.

La junta estaba compuesta de la siguiente manera:

Como presidente, Cornelio Saavedra. Como vocales: Dr. Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu, Juan Larrea. Como secretarios, Juan José Paso y Mariano Moreno.

Consecuencias / La cuestión de “La máscara de Fernando Séptimo”

Como consecuencia de la proclama y la constitución de la Junta, las autoridades pasarían a ser locales e independientes de España, en teoría hasta la vuelta de Fernando VII al poder en España, al cual le habían jurado obediencia. Con excepción de Córdoba, el resto de las ciudades que hoy se encuentran dentro de territorio argentino respaldaron a la Primera Junta, en tanto que la Banda Oriental y Chile -territorios del hasta entonces virreinato- se constituyeron como bastiones realistas. El alto Perú no se pronunció en forma abierta.

Desde Córdoba, Liniers organizó una contrarrevolución; pero la misma fue prontamente sofocada por las fuerzas comandadas por Francisco Ortiz de Ocampo, y el héroe de las invasiones inglesas acabo siendo fusilado por Castelli.

Respecto a España, ni el Consejo de Regencia ni la Real Audiencia en Buenos Aires creyeron en la jura de lealtad al rey Fernando VII, y tampoco estaban contentos con la situación. Además de las guerras civiles que sobrevinieron a la decisión del Cabildo Abierto, a la vuelta de Fernando VII en 1814 las Provincias Unidas del Río de la Plata deberían vérselas con su antiguo monarca.

Siendo que -como bien sabemos hoy- la Revolución de Mayo sentó el precedente para la declaración de independencia Argentina en 1816, cabe preguntarse si tendrían o no razón en desconfiar de las intenciones de la Junta. Una hipótesis muy recurrente de los historiadores es aquella del encubrimiento de pretensiones independentistas mediante la manifestación de una supuesta lealtad al rey; “La máscara de Fernando VII” permitiría así la autonomía de forma legítima, y una excusa en caso de que retornase al poder.

Los autores que suelen mantener esta hipótesis se respaldan en el nacimiento de una consciencia criolla, enfrentada a la opresión de la estructura administrativa y las exacciones económicas borbónicas, y posibilitada por el recuerdo de la previa relativa autonomía de la que gozaban los pueblos americanos. También, suelen llamar la atención sobre el rechazo que despertaban los peninsulares y la competencia comercial que presentaban a los criollos.

Otros autores, en cambio, afirman que la independencia definitiva Argentina fue producto del devenir histórico. Para ellos en principio– y pese a lo antes dicho- el grueso de la población era mayormente monárquico, y la jura de lealtad a Fernando es una prueba más de tantas. El hecho de que esta nueva consciencia americana -nacida inicialmente de la oposición a peninsulares, las recientes invasiones inglesas y el aislamiento de España- evolucionara hacia una total independencia, fue para ellos producto de los hechos posteriores a la semana de Mayo. Estos autores postulan que las guerras civiles que la seguirían, así como la vuelta de Fernando VII -quien estaba decidido por recuperar el poder de sus colonias- acabarían por cimentar la determinada oposición criolla y el fragor independentista, marcando su camino de formas en principio impensadas.

Esto está en debate. Lo que si es cierto es que la semana de Mayo inauguraría una nueva etapa en la historia argentina, marcada por el involucramiento de las masas en los asuntos políticos y los conflictos militares. Ella manifestaría una cantidad de fenómenos subterráneos que se venían gestando al interior de la comunidad política rioplatense, y de ella brotarían una suma de contradicciones y potencialidades que se desarrollarían a lo largo del siglo. Sería un antes y un después en la historia argentina.

 

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