La era de las insurrecciones andinas: Causas y particularidades

 

En la anterior entrada se habló de las reformas borbónicas, así como de la serie de cambios que las mismas introdujeron al continente americano. Hoy, se verá el efecto que estas tuvieron mas específicamente sobre la población indígena y mestiza, y las reacciones que mas directamente generaron: Las rebeliones andinas.

 

La Era de las insurrecciones Andinas

Cuando se habla de las rebeliones andinas normalmente se integra dentro del suceso a dos levantamientos temporalmente coincidentes, pero con diferentes características sociales y con su epicentro en distintas zonas geográficas; estas son las rebeliones encabezadas por el cacique Tupac Amaru (José Gabriel Condorcanqui) en la zona peruana, y por el caudillo Tupac Catari (Julián Apaza, el cual continuó la protesta de Tomás Catari) en el Alto Perú. Otros autores como Stern no coincidirán con esta perspectiva y hablarán de una “era de insurrecciones andinas” entre 1742 y 1782, integrando así también a la más temprana insurrección mesiánica de Juan Santos Atahualpa al norte, y desde las zonas selváticas del Perú; esta no se expandio por tácticas que buscaban el consenso (como la exceptuación de la mita) en conjunción con el reforzamiento de las defensas en la zona y la represión de la disidencia interna en la sierra (Stern: 68).

Se podría preguntar entonces cuáles son las particularidades propias de estas rebeliones andinas, qué motivaciones o situaciones inmediatas nos dan prueba del efecto inmediato de este contexto erosionando el equilibrio previo, minando aún más las condiciones sociales de los diversos actores en la colonia; tanto de aquellos que tenían más para perder, como de quienes esforzadamente alcanzaban un nivel de subsistencia.

 

Causas Económicas

¿Cuáles eran las medidas económicas y políticas precisas que provocaron estos dos primeros estallidos? En primer lugar, las revisitas que proponían las reformas amenazaban con extender el tributo a aquellos indígenas que habían logrado quedar exentos mediante mecanismos fraudulentos, como fueran el abandono de sus comunidades de origen o el conseguir ser registrados como mestizos; debido a que las reformas buscaban extender el tributo a mestizos, zambos y mulatos, esto generó también su adhesión a las revueltas (junto con la de los esclavos, liberados por Tupac Amaru). Por otro lado, el abuso de los corregidores los enemistaba con las comunidades en general, así como con los caciques; ellos obtenían ganancias por el reparto obligatorio de mercancías al interior de sus jurisprudencias mediante la disposición de un mercado cautivo en los indios, y la prefijación de precios onerosos.

Dice O’Phelan al respecto de esto, que “existen evidencias para plantear que Tupac Amaru estaba informado del incremento del salario de los corregidores”, así como de que “los caciques iban a ser relevados de sus cargos como cobradores de impuestos” (O’Phelan:253); puede ser este el motivo por el cual, al enterarse de la recomendación de Areche para la abolición de los repartimientos, Tupac Amaru persuadiera a sus seguidores de que poseía orden para quitar al corregidor y otros abusos. En la carta al cacique Diego Chuquiguanca podemos ver justamente esto: cómo se dirige a un pariente en un llamamiento a acabar con los corregidores, todo a nombre del rey.

Otros motivos que generaban disconformidad y que son mencionados en la nombrada carta fueron “el incremento de la alcabala del 40% al 60% y el establecimiento de aduanas y monopolios” que “estimularon las quejas de los criollos y mestizos involucrados en actividades productivas y comerciales a nivel regional” (O’Phellan:254).

 

Causas Sociales

El sistema de tributo y la mita minera también eran asuntos de creciente gravedad, en especial para la protesta dirigida por Tomás Catari (y luego por Tupac Catari). Eran problemas que amenazaban con crecer aún más con el aumento del número de tributarios. Es leyendo el estudio de Tandeter en el que trata la sobreexplotación creciente en la minería alto-peruana que esto se vuelve entendible, ya que se puede apreciar la creciente absorción de mano de obra indígena requerida para la ayuda de los mineros, expuestos a una enorme cantidad de turnos y a extensísimas jornadas de trabajo.

Esta grave explotación forzaba a la desestructuración de las comunidades y a la perdida de mano de obra también por parte de los curacas, que aun así debían pagar fuertes gravámenes. Este problema era quizás una causa más central en la revuelta de los Catari por la composición social que adquirió la misma; en especial en su segunda etapa, siendo Tupac Catari un trajinante, hijo de una familia mitaya: “Tupac Amaru, miembro de la elite indígena, estaba en capacidad de pedir apoyo económico y político a los caciques vecinos, mientras que Catari carecía de este privilegio” (O’Phellan:262) por lo que asumieron el liderazgo de la revolución alto-peruana lideres propuestos por las comunidades.

Habiendo visto como las reformas conllevaban un empeoramiento de las condiciones generales de las poblaciones locales (criollos comerciantes inclusive), resta destacar qué factores dieron la potencialidad de sublevarse efectivamente: al respecto se puede decir que ambos impulsores se veían favorecidos, ya que, si bien Amaru disponía de sus prerrogativas como cacique y contaba con la adhesión de su pueblo, tanto él como Catari eran trajinantes, y disponían de un extenso grupo de parentesco y contactos arrieros, que podían movilizar gente en diferentes zonas y hacer llegar las ordenes. Esta similitud entre los dirigentes se veía sin embargo limitada puramente a eso -como bien muestra Serulnikov-, en la segunda fase de las insurrecciones andinas, con el establecimiento de estrategias conjuntas entre la familia de Tupac Amaru y el bando de Apaza (Tupac Catari) se presentaron profundas divisiones de clase y étnicas: “Andrés Tupac Amaru reclamó, como era esperable, la jefatura del movimiento” pero “Los indígenas paceños no estaban arriesgándolo todo (…) para subordinarse a foráneos. Por otro lado, hay que recordar que los pueblos aymaras habían sido conquistados por la fuerza por los incas” (Serulnikov:188). Las diferencias notables entre los movimientos estaban también matizadas por el no seguimiento -en el caso del Alto Perú- de una elite curacal: la misma había perdido legitimidad frente a “la polarización que tuvo lugar como resultado de la manipulación del aparato estatal regional por parte de autoridades coloniales” (Thompson: 357) por lo que los dirigentes eran electos por mayoría.

 

Conclusión

Concluyendo, según lo expuesto puede apreciarse la vinculación de las reformas borbónicas con las rebeliones andinas en todo aspecto. Como se mencionó, el interés por extraer el mayor beneficio del dominio colonial en un sentido comercial y fiscal deterioró la subsistencia de los indios tributarios y amenazó la de pobladores hasta entonces exentos; también se hizo peligrar los ingresos comerciales curacales y criollos, quienes se vieron afectados por las importaciones, los aumentos de la alcabala y la creación de aduanas y monopolios. Políticamente, el intento por desplazar a los curacas de su cargo como recaudadores generó resistencias. Ideológicamente, el regalismo borbónico generó ambivalencia y en muchos casos la oposición del sector eclesiástico; esto, conjugado con la retórica cristiana de Jose Gabriel Tupac Amaru, y su trato pacifico para con aquellos que no se le rebelaban, implicó a veces la adhesión o aceptación cuanto menos por parte de eclesiásticos. Podemos ver en el oficio al obispo de Cuzco lo mencionado, así como también un enjuiciamiento de la administración en base a los resultados de la misma, no asumiéndola con derecho a todo ni como representante justa del rey; de la misma forma, la actitud para con el monarca es, al menos aparentemente, una de servidumbre. Evidentemente, el hecho de haberse cedido la defensa de las colonias a los propios habitantes fue contrario a la pretensión monárquica de control directo, y convirtió en algo no tan descabellado la rebelión frente a ordenes que pudieran considerarse un agravio para el interés común. De alguna manera, las resistencias generadas hicieron reflotar y asociarse a estructuras de poder local previas.

 

Bibliografía

 

Fuentes Primarías

-Pedro de Angelis, Colección de obras y documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna del Río de la Plata, Tomo VII “Documentos para la Historia de la Sublevación de José Gabriel Tupac Amaru”. Buenos Aires: Plus Ultra, 1971

-“Carta del alzado Tupac Amaru al cacique D. Diego”

-“Oficio de José Gabriel Tupac Amaru al ilustrísimo señor obispo del Cuzco” [pp. 392-393]

Fuentes secundarias

– O’PHELAN GODOY, Scarlett, Un siglo de rebeliones anticoloniales. Perú y Bolivia 1700-1783, Cusco, Centro de Estudios regionales Andinos ‘Bartolomé de Las Casas’, 1988, Introducción, pp. 21-25, Cap. V: La culminación del descontento social: la Rebelión de Tupac Amaru, pp. 223-287 y “Conclusiones”, pp. 289-294.

– SERULNIKOV, Sergio, Revolución en los Andes. La era de Tupac Amarú, Buenos Aires, Sudamericana, 2010.

– STERN, Steve, “La era de la insurrección andina, 1742-1782: una reinterpretación” en Stern, S. (comp.), Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los Andes. Siglos XVIII al XX, Lima, IEP, 1990, pp. 50-96.

– TANDETER, Enrique, Trabajo libre y trabajo forzado en el Potosí colonial tardío, Buenos Aires, CEDES, 1980.

– THOMSON, Sinclair, Cuándo sólo reinasen los indios. La política aymara en la era de la insurgencia, La Paz/El Alto, Muela del Diablo editores/Aruwiry. Editorial del THOA, 2006, Cap. 5: “Proyectos de emancipación y dinámica de la insurgencia (I). El esperado día del autogobierno indígena”, pp. 169-216; Cap. 6. “Proyectos de emancipación y dinámica de la insurgencia (II). La tormenta de la guerra bajo Tupaj Katari”, pp. 217-.278 y Cap. 8: “Conclusiones …y camino a seguir”, pp. 323-336.

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