Resistencia y adaptación Indígena en el orden colonial

 

En la anterior entrada se habló de la constitución de la categoría jurídica de “indio”; la misma comprendería a toda la población previa del continente, de la cual se exigiría -previa guerra de conquista- tributo, trabajo compulsivo, la recaudación de un impuesto, o las ganancias del comercio sobre un consumo cautivo (repartimientos). Tomando como ejemplo el caso altoperuano, se capitalizaría también la mano de obra indígena mediante la mita minera, valiéndose de un vínculo colonial desigual para obtener de los reinos de indias la mayor cantidad posible en metales preciosos.

Los motivos señalados en la entrada establecieron entonces el marco histórico de una relación claramente colonial. Sin embargo, restó que se interrogara la percepción de los indígenas sobre la legitimidad del orden político, y cómo actuaron hacia el mismo: ¿lo aceptaban? ¿se resistieron?, ¿se adaptaron?

 

Evasión tributaria

Para indagar al respecto, parece pertinente ahondar en las reacciones que tuvieron a las instituciones de la América española; tomaré como ejemplo el caso altoperuano. Al respecto del mismo, muestra Saignes que la reacción frente a las gravosas exacciones en tiempo y recursos no fue una de incuestionada obediencia sino mas bien de evasión constante. Evidencia de ello son las tácticas indígenas para subvaluar la cantidad de tributarios y disminuir el costo fiscal impuesto: “los estamentos dominantes de la sociedad peruana (…) sospechaban que los agentes intermedios de gobierno desviaban para sí mismos a gran parte de los “indios ausentes y fugitivos” que faltaban en las listas de tributarios y de mitayos” (Saignes: 112). De alguna manera, si bien esto condiciona la disolución de las comunidades étnicas, demuestra una no aceptación de las obligaciones impuestas y una “agenda propia” por parte de indígenas y curacas. La negociación de lo obtenido por parte de los españoles (americanos y peninsulares) se realizaba bajo presión y esto llevaba al desarrollo de estrategias comunales para evadir el cumplimiento pleno de los deberes para con la colonia, pactando con otros actores del orden. Es de esta manera que los actores reviven antiguos rumbos migratorios o establecen nuevos, desarraigándose de sus comunidades de origen y pagándole a veces un importe a su antiguo jefe étnico; también se dan a la fuga, o se hacen pasar por yanaconas; se dan intercambios de pobladores con otras comunidades, o se logra, acordando con autoridades intermedias de la administración, la inscripción de los indios en categorías exentas de tributo.

 

Adaptación y uso del sistema legal español

Por su parte Stern demuestra como los indios adoptaron el sistema legal español para protegerse de las exacciones abusivas y en defensa propia y de sus tierras. Al respecto dice que “al aprender el arte de defenderse en alianza con los burócratas o los poderes coloniales competentes, los indios (…) aumentaban sus posibilidades de conseguir victorias concretas” (Stern:192). ¿Por qué motivos pleitaban? En principio, con ayuda de los corregidores y del “protector de indios”, solían solicitar la revisita de los pueblos para disminuir la tributación y la cantidad de mitayos; a medida que el uso de esta institución se fue volviendo común para los mismos, se difuminó la distinción entre la acción defensiva y el desacato de las directrices legales. El uso de la institucionalidad jurídica les permitió también resistir el uso de la composición de tierras sobre aquellas que eran de propiedad comunal, reteniéndolas de la compra española y en muchos casos comprándolas antes que las mismas.

¿Qué implicancias tiene esto, que nos deja ver sobre la realidad indígena? En principio, que ellos reconocen la situación social y el rol que ocupan, y se rebelan dentro de lo posible haciendo uso, para esto, de un vasto arco de estrategias, que van de la evasión fiscal al combate jurídico. Stern asimilará estas adaptaciones como un encasillamiento dentro del margen legal colonial, y dirá que la tragedia del éxito sería para los indígenas, el no cuestionamiento de la autoridad colonial como un todo, y la la oposición directa y frontal al dominio.

 

Las Rebeliones Andinas

Sin embargo, parece oportuno matizar este supuesto pleno encasillamiento en el margen legal, dado que el mismo autor reconoce una “era de la insurrección andina” entre los años 1742-1782. Reconciliando ambas afirmaciones se entiende que las tensiones previas al periodo insurreccional se dirimían de forma relativamente pacífica, y conquistando alguna concesión cada tanto los actores indígenas por las vías institucionales; pero que, con la llegada de los borbones al poder y la intensificación de la explotación, estas tensiones acumuladas estallaron en una demostración plena de oposición al gobierno. El caso que más encaja dentro de este esquema es quizás el de Tupac Katari y el levantamiento aymara -fogueado por la intensificación de la mita Potosina, estudiada por Tandeter-; pero puede también asimilarse como correcto para el levantamiento de Tupac Amaru, en el cual hay presente un fuerte rechazo tanto a la figura de los corregidores como a la institución del reparto forzoso de mercancías. La diferencia principal entre ambos casos sería el mayor radicalismo del movimiento de Katari, así como la aceptación de la autoridad monárquica española por parte de Amaru.

Deben considerarse estas rebeliones como la última demostración efectiva de la tensión que generaba el sistema colonial en la clase indígena. Ella veía desarticulada sus prácticas reciprocitarias y comunidades, las cuales pasaban a establecerse en torno a los requisitos económicos del control español.  Cuando los rebeldes avanzaron lo hicieron sobre los corregidores y blancos, sitiando y tomando las ciudades a su paso; aboliendo la esclavitud y ganando la adhesión del otro gran sector subalterno, los negros, con quienes se veían en una situación de simpatía por la presencia de un adversario común.

 

Conclusiones

El estallido de la insurgencia en oposición abierta a las instituciones denotó el carácter opresivo del control colonial, y dejó traslucir la existencia de una consciencia común sobre las condiciones objetivas de vida. Los levantamientos asociaron grupos de diferente raigambre étnica -como los incas y aymaras- en búsqueda de un mismo fin; esto fue posibilitado por la imposición de una categoría universal que definía a los sujetos coloniales como sometidos en relación a los agregados europeos y sus descendientes, pero iguales en tanto indígenas.

En el caso estudiado se puede ver la construcción de un “otro” jurídico, del indio como categoría que abarca a los sectores conquistados. A su vez, se evidencia la explotación a manos de los españoles americanos, así como el drenaje económico por parte de la metrópolis europea. El conjunto de experiencias históricas y vivencias comunes acumuladas, consolida esta identidad del sujeto colonial, que se prueba activo y en pugna con el dominio estamental desde los orígenes: Se debe concluir entonces, en oposición a Lampérière, la presencia de un claro vinculo colonial; y debe hacérselo independientemente de la incierta significación que tuviera el término para las gentes de la época; los términos van cargándose de significado con el devenir histórico, y esta caracterización del modelo americano claramente encaja en el uso actual del adjetivo.

 

Bibliografía

BERNAND, C., “De colonialismos e imperios: respuesta a Annick Lempérière”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

BONFIL BATALLA, Guillermo, “El concepto de indio en América: una categoría de la situación colonial”, en Anales de Antropología, Vol. 9, 1972, pp. 105-124

GARAVAGLIA, J. C., “La cuestión colonial”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

GORDILLO, G., “El colonialismo y los límites del relativismo: comentarios sobre “la cuestión colonial” de Annick Lempériére”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

LEMPÉRIÈRE, A., “La «cuestión colonial»”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

SAIGNES, Thierry, “Ayllus, mercado y coacción colonial: el reto de las migraciones internas en Charcas (siglo XVII)”, en O. Harris, B. Larson y E. Tandeter (comps.), La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social, siglos XVI-XX (La Paz, CERES, 1987), pp. 111-158.

STERN, Steve, Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española, Madrid, Alianza, 1986. Cap. 6 “La economía política de la dependencia”, pp. 219-254 y Cap. 7: “La tragedia del éxito”, pp. 255-292

STERN, Steve, Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española, Madrid, Alianza, 1986. Cap. 5: “Los indios y la justicia española”, pp. 185-218

TANDETER, Enrique, Trabajo libre y trabajo forzado en el Potosí colonial tardío, Buenos Aires, CEDES, 1980.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*