La Construcción del “Indio”: el sujeto en la Relación colonial

 

Este trabajo pretende hacer foco sobre la naturaleza de la categoría “indio”designación jurídica y social que utilizaron los españoles para homologar e igualar a los diferentes pueblos de américa bajo su dominio.  Se tratarán, también, las condiciones objetivas de quienes la integran y su posicionamiento en el orden político previo a las independencias.

Para ello, se buscará primero caracterizar la dinámica colonial como la entendemos e introduciendo el debate en torno al termino; posteriormente se definirá la situación de los indígenas dentro de la colonia y se analizará el balance económico entre las mismas y la metrópolis; finalmente, se buscará en la actitud adoptada por los indios la adhesión o el disenso respecto al régimen político, tratando de inferirse su aceptación o no del mismo tomándose como referencia el caso peruano.

América, colonia española: ¿Sí o no?

En la discusión por la pertinencia o no del adjetivo “colonial” para calificar al vínculo establecido entre la América española y su metrópolis europea, algunos de los argumentos clave de Lampérière para rechazar su uso es la participación activa de los criollos en la administración americana, la auto-representación de los mismos como súbditos de la corona, y la asimilación posterior de la retórica de los indígenas conquistados. Estas ideas, sin embargo, se revelan elusivas sobre la condición social y la realidad económica de los indios, actores originales de la conquista y sujetos principales de este orden. Del mismo modo, al optarse por analizar las mutaciones en el significado del término, no se trata la presencia de las condiciones objetivas que podrían hacer válido el uso de la palabra en su acepción actual.

Al definir “colonialismo”, se podría decir que es incuestionablemente un vocablo de uso moderno que, sin embargo, remite a un tipo ideal cuyas variantes pueden ser analizadas en distintas épocas (Bernard:3); el mismo, podría decirse que denomina a una relación geopolítica donde un poder exterior se impone a las poblaciones sometidas con el interés de explotar sus recursos en beneficio propio. La conquista americana, con la instalación de colonos y la consecuente explotación de los indios, es entonces perfectamente asimilable inicialmente al concepto. Lo que atacaría Lampérière principalmente con su crítica, sería la utilización de este concepto moderno diciendo que el mismo permite la distorsión del pasado por contextos presentes. Sin embargo, en relación a esto Gastón Gordillo dirá que una deconstrucción de lo colonial de la manera que pretende Lampérière, blanquearía el termino, negando el conjunto de las experiencias traumáticas que significó para los actores: valiéndonos de la experiencia americana y del testimonio de actores peninsulares que impugnaron el proceso de conquista, podría cuestionarse fuertemente la aseveración de una idea ingenua de colonia que no implicara el dominio de los territorios y las poblaciones.

Este dominio de las poblaciones es innegable y estaba constituido ya en la figura del indio como categoría colonial. La misma no tiene en cuenta ningún tipo de diferencia étnica, política o religiosa previa a la conquista, y anula toda especificidad histórica de los pueblos. Sin importar cuan diferentes sean entre sí, bajo ella “los aborígenes quedan equiparados, porque lo que cuenta es la relación de dominio colonial en la que solo caben dos polos antagónicos, excluyentes y necesarios: el dominador y el dominado” (Batalla:111). Los vencedores pasarían a mandar y disponer sobre las gentes de acuerdo a las necesidades de sus emprendimientos privados y los requisitos del orden colonial; en el proceso, se dislocaría la organización social y los sistemas culturales de los pueblos dominados. A los actores previos, ahora homologados como parte de un sistema único y mayor, se les imponen pautas idénticas y una igualación efectiva en sentido jurídico mediante un proceso de aculturación compulsiva; de esta manera se constituye una población subalterna y cohesionada a la cual se puede dirigir.

Criollos, mestizos y colonos

En definitiva, es la condición de indio en sí la que determina al sujeto social dominado en la relación colonial; los criollos y mestizos hijos de colonos pertenecerán mas bien al sector social que articularía el orden en la colonia, beneficiándose del mismo tanto por la administración pública como por el comercio. Resulta entonces una observación aguda -aunque fuera de foco- la que hace Lampérière cuando habla de la apropiación que hacen los criollos de la retórica indígena:  esto da cuenta en realidad del inicio de una autopercepción como sector colonial y sometido, frente a la pérdida de autonomía política y el aumento de la fiscalidad, medidas impulsadas por los Borbones (dinastía gobernante en España a partir del S.XVIII).

Como actores dominantes de la dinámica colonial local – y de acuerdo al momento histórico examinado- los colonos y criollos recibirán de los indios tributo, trabajo compulsivo, la recaudación de un impuesto, o las ganancias del comercio sobre un consumo cautivo (repartimientos). Sin embargo, los criollos percibirán esto como actores de poder y como autoridades agregadas por una potencia europea; será esta potencia el actor más beneficiado en última instancia y la fuente del control local. Tomando como ejemplo el caso altoperuano, se capitalizará la mano de obra indígena mediante la mita, valiéndose de un vínculo colonial desigual para obtener de los reinos de indias la mayor cantidad posible en metales preciosos. Dictaminada la obligatoriedad del trabajo rotativo en las minas, se realizaría entonces un drenaje de la plata producida en suelo americano mediante mecanismos tanto directos como difusos.  Así, Assadourian expone como además de la contribución directa mediante el quinto real (que sería un décimo luego), se conforma un polo de arrastre en Potosí producto de la concentración demográfica y la demanda de productos de subsistencia; este polo de arrastre permitiría maximizar la extracción privada a los indígenas, los cuales deberían trabajar turnos extra en sus tiempos libres para complementar los bajos salarios, aumentando la productividad. Aún así, siendo insuficientes las ganancias de los mineros para subsistir en el espacio altoperuano, vemos como se desarticula aún más la comunidad étnica de origen, la cual debe contribuir acompañándolo o dotándolo de bienes de consumo; formándose de esta manera y con los excedentes del ayllu, un subsidio agrario e informal a la minería.

Relación asimétrica de los intercambios

Así y todo, las ganancias producidas por el sistema colonial en su conjunto se verían afectadas por la relación asimétrica y la naturaleza de los intercambios. Estableciéndose los reinos de indias como los proveedores de mercancía dinero en el mercado global, la moneda de cambio sería abundante en las colonias, produciendo un proceso de abaratamiento con respecto a las mercancías y los bienes de subsistencia, que serían caros. Este proceso inflacionario, dice Garavaglia, afecta fuertemente el carácter de los intercambios tanto en las zonas mineras como en los puertos, donde a fin del circuito se trocaría el metal por mercancías peninsulares, generando una balanza de pago deficitaria entre la colonia y la metrópolis. Esta afluencia de metálico en Europa produciría su propia inflación en el viejo mundo, y sería utilizada a su vez para pagar la balanza comercial deficitaria española con el resto de Europa.

Este circuito legal de la plata americana quita cualquier duda sobre la presencia o no de una relación de tipo colonialista. En primer lugar, los pobladores autóctonos habían sido vencidos en una dura guerra de conquista, la cual otorga derechos completamente incompatibles con los concedidos a los reinos peninsulares: “de estas diferencias provienen, también, las imposiciones que eran perfectamente “lógicas” en América y hubieran desatado una rebelión napolitana o aragonesa” (Garavaglia:45). En segundo, la constitución jurídica del indio como categoría totalizante -y que homogeneiza al sector dominado para la designación de la dominante- deja en claro la diferencia estamental ya de por sí establecida entre los agregados europeos victoriosos y los naturales vencidos. En tercero, y quizás más importantemente, se aprecia la determinación económica que motiva al sistema, esta es una de enriquecimiento, en la que que las colonias americanas permiten a España sostener sus gastos para con el resto de Europa; a su vez, se fuerza y promueve el intercambio metal/mercancía de una forma que es detrimental para los intereses americanos, del que obtiene menos que lo que otorga-

Conclusión

Todos los motivos antes señalados establecen el marco histórico de una relación claramente colonial. Si quedara alguna duda sobre la pertinencia o no del termino para definirla; debería interrogarse las representaciones de los indios (y no de los criollos) sobre la legitimidad del orden jurídico-político: Para indagar al respecto, parece pertinente ahondar en las reacciones a las instituciones de la América española, adaptaciones y resistencias que trataremos en la próxima entrada del blog.

Bibliografía utilizada

-ASSADOURIAN, Carlos S., “La producción de la mercancía dinero y la formación del mercado interno colonial” en Enrique Florescano (comp.), Ensayos sobre el desarrollo económico de México y América Latina, 1500-1975, México, FCE, 1987, pp. 223-292.

– BERNAND, C., “De colonialismos e imperios: respuesta a Annick Lempérière”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

– BONFIL BATALLA, Guillermo, “El concepto de indio en América: una categoría de la situación colonial”, en Anales de Antropología, Vol. 9, 1972, pp. 105-124

– GARAVAGLIA, J. C., “La cuestión colonial”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

– GORDILLO, G., “El colonialismo y los límites del relativismo: comentarios sobre “la cuestión colonial” de Annick Lempériére”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

– LEMPÉRIÈRE, A., “La «cuestión colonial»”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2004.

– ORTEGA, Francisco, “Ni nación ni parte integral. ‘Colonia’, de vocablo a concepto en el siglo XVIII iberoamericano”, en Prismas, Nº 15, 2011, pp. 11-29

-SAIGNES, Thierry, “Ayllus, mercado y coacción colonial: el reto de las migraciones internas en Charcas (siglo XVII)”, en O. Harris, B. Larson y E. Tandeter (comps.), La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social, siglos XVI-XX (La Paz, CERES, 1987), pp. 111-158.

– STERN, Steve, Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española, Madrid, Alianza, 1986. Cap. 6 “La economía política de la dependencia”, pp. 219-254 y Cap. 7: “La tragedia del éxito”, pp. 255-292

-STERN, Steve, Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española, Madrid, Alianza, 1986. Cap. 5: “Los indios y la justicia española”, pp. 185-218

-TANDETER, Enrique, Trabajo libre y trabajo forzado en el Potosí colonial tardío, Buenos Aires, CEDES, 1980.

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